El webinario Pagos de G2P en el contexto de la COVID-19: áreas clave de acción y experiencias de acciones de emergencia de los países ocurrió el 14 de abril de 2020 y fue coorganizado por el Grupo Banco Mundial, el Grupo Consultivo para la Asistencia de los Pobres (CGAP), el Centro Internacional para Políticas de Crecimiento Inclusivo (IPC-IG), el Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) y el Departamento de Relaciones Exteriores y Comercio del Gobierno de Australia (DFAT).

 

Frente a la crisis del COVID-19, el objetivo de este webinario es presentar los aspectos claves que se deben considerar al llevar a cabo pagos de protección social en circunstancias de emergencia. El webinario también destacó experiencias de distintos países para ilustrar las mejores practicas.

El evento fue moderado por Luz Stella Rodriguez, Especialista en Protección Social del Banco Mundial, acompañada por Douglas Randall, Guillermo Galicia, Fiorela Risso y Veronica Trujillo, también del Banco Mundial, y Silvia Baur-Yazbeck, Analista del Sector Financiero del CGAP.

La grabación está disponible aquí y la presentación, aquí.

 

Los pagos de Gobiernos a personas (G2P) han sido elementos cruciales en las respuestas gubernamentales frente a la crisis del COVID-19: al menos 80 países decidieron expandir horizontal o verticalmente los programas de transferencias de dinero durante esta pandemia.

 

Ampliación de pagos G2P: un marco

Para las transferencias de dinero (TD) y la entrega de pensiones, los programas deben considerar formas de reducir el contacto entre personas para evitar poner sus vidas en riesgo. Entonces, el programa tiene que asegurar la disponibilidad de varios puntos de acceso, liquidez y seguridad en ellos y establecer una comunicación clara con los beneficiarios, entre otros.

Los pagos G2P son sistemas complexos que en los que se involucran múltiplos aspectos que podrían llevar a ineficiencias significantes si no adecuadamente dirigidos.  Cuando los pagos de G2P necesitan ser ampliados rápidamente, existen al menos doce áreas que requieren atención:

 

Fuente: Presentación utilizada durante el webinario (accédela aquí, en inglés).

 

 

El diseño del programa, su implementación y adaptación deben segmentar la ampliación siguiendo marcos temporales específicos y alcanzables:

  • Acciones inmediatas: adaptar los sistemas existentes dentro de una semana para aumentar rápidamente el rango de beneficiarios y facilitar el distanciamiento social y la seguridad en los puntos de acceso;
  • Acciones de corto plazo: Mejorar los sistemas existentes dentro de una a seis semanas para aumentar la porción de beneficiarios recibiendo transferencias en cuenta y sistematizar medidas de salud;
  • Acciones de medio plazo: Revisar los sistemas existentes dentro de una a seis semanas para migrar la mayor parte de los pagos a transferencias en cuenta y fortalecer ecosistemas de pagos digitales.

Cada una de las 12 áreas demandan acciones específicas dentro de marcos temporales específicos y algunas de ellas serán analizadas detalladamente abajo:

Los proveedores, por ejemplo, son los puntos claves de comienzo para diseñar la ampliación del sistema en una situación de emergencia. Los pagos de G2P se apoyan en los modelos de los proveedores que son diseñados inicialmente para acomodar grupos de beneficiarios bastante estables, a menudo en áreas geográficas específicas con capacidades financieras limitadas. En el contexto de emergencia, el grupo de beneficiarios suele exceder el número comprendido por el proveedor.

Por lo tanto, el proveedor estatal encargado de los beneficios para un grupo de madres rurales puede no tener la infraestructura necesaria para entregar los beneficios a un número mayor de personas en el área rural, menos lo tendría en para las personas en el contexto urbano. En un contexto de emergencia es aconsejable no esperar que las personas vayan a diferentes proveedores para recibir sus beneficios.

Expandir el número de proveedores (y consecuentemente el número de puntos de accesos) es esencial y un punto de preocupación inmediato. Los Gobiernos deben desarrollar iniciativas para asegurar una rápida ampliación y para proveer soluciones asistenciales frente a berreras legales y operacionales que puedan surgir al crear nuevos puntos de acceso, lo que será útil a largo plazo.

Sin embargo, los pagos en balcón estén lejos de lo ideal en un contexto de emergencia, ellos pueden representar la realidad de muchos países que no consiguen operacionalizar pagos en cuenta en un corto plazo. Al mismo tiempo que tienen el rol central de proveer dinero, los puntos de acceso son también destinados a ser sobrecargados en situaciones de crisis. La primer y más importante acción para llevar a cabo en este contexto es clasificar los puntos de acceso financiero como actividades esenciales, asegurando que éstos sigan abiertos y funcionando. La segunda acción es el apalancamiento de un rango amplio de puntos de acceso financiero. Muchos sistemas solo utilizan sucursales en regiones que tengan agencias – aunque las agencias tiendan a ser típicamente los mayores y más distribuidos puntos de acceso financiero, lo que hace que su apalancamiento en el sistema sea realmente crítico.

Algunos países son reluctantes con cuanto a usar agentes gracias a preocupaciones con liquidez y seguridad – éstos son problemas legítimos y deberían ser llevados en consideración. Todavía, limitar el número de puntos de acceso disponibles acarretará en una presión sobre los puntos existentes, lo que, probablemente, los llevaría a sufrir de los mismos asuntos de liquidez y seguridad.

Las acciones de corto y medio plazo para los puntos de acceso incluyen la distribución de Puntos Móviles de Venta (mPOS, en inglés Mobile Points of Sale) y puntos de acceso móviles, apalancando redes de agentes para manejar los asuntos de liquidez, monitoreo de los sistemas de puntos de acceso y facilitando regulaciones a fin de expandir las actividades agenciales.

Tal como mencionado anteriormente, pagos en cuenta son preferibles ya que permite que las personas practiquen el distanciamiento social y reduce la presión sobre los puntos de acceso. Mientras la actual situación tenga la posibilidad de extenderse por más algunos meses, inversiones para la transición a pagos en cuenta es sumamente importante y puede llevar a un impacto significativo a largo plazo.

Una acción simple pero inmediata es solicitar que los beneficiarios con cuentas existentes las registren para recibir sus beneficios, y permitir que personas que no las posean puedan abrirlas remotamente. La identificación adecuada es un desafío particularmente relevante frente al escenario de la COVID-19 por dos razones: permitir la apertura remota de cuentas y la prevención de fraudes.

Medidas de salvaguardia para asegurar las entregas apropiadas de dinero a los beneficiarios deben ser puestas, incluyendo el uso de medidas simplificadas de debida diligencia al cliente. Los proveedores también son incentivados a aceptar formas simplificadas de identificación en vez de pedir distintos tipos de documentación, como comprobante de residencia o empleo.

 

Ejemplos de países: Ecuador, Perú, Colombia y Jordania

Ecuador está entregado el Bono Contingencia a trabajadores informales que se encuentren bajo la línea de pobreza. El Gobierno transfiere los recursos a 18 concentradores – grandes instituciones financieras – quienes distribuyen el dinero entre actores y agentes financieros de menor porte. Con la ascensión de la crisis del COVID-19 el Gobierno ablandó los criterios de operación para los agentes bancarios, doblando el número de puntos de acceso disponibles y previniendo aglomeraciones.

Usando los datos disponibles en los registros sociales, el Gobierno envió mensajes de texto a los beneficiarios indicando su elegibilidad y también disponibilizando un centro de atención telefónica y un sitio web para sanar dudas. Para evitar la sobrecarga de los puntos de saque, el Gobierno estableció diferentes fechas de pagamiento según los últimos números de los DNIs de los beneficiarios.

Perú tiene la mayor parte de sus trabajadores en el sector informal y solo 42 por ciento de los adultos tienen cuentas bancarias. El “Yo me quedo en casa” Bono ofreció 50 por ciento del sueldo mínimo a 2.7 millones de hogares para manejar la crisis. La población destinada fue establecida por el Sistema de Focalización de Hogares (SISFOH) y otras bases de datos administrativos. Una plataforma en línea fue creada para que los beneficiarios puedan verificar su elegibilidad y fecha, horario y lugar para recibir sus pagos.

Los beneficiarios con cuentas bancarias recibieron sus beneficios directamente, mientras los usuarios sin cuenta pudieron recibirlos al mostrar el DNI en las agencias bancarias que les correspondían. Préstamos fueron otorgados por los bancos para asegurar la liquidez y el Gobierno suspendió las tarifas de saqueo en los cajeros automáticos.

Este país también implementó el proyecto Bono Independiente para los trabajadores informales. Los beneficiarios que tienen cuenta en el Banco Nacional pueden recibir sus beneficios directamente en sus cuentas. Los que no tengan cuenta, reciben por SMS un código y un enlace para acceder al sistema bancario móvil simplificado. Al ingresar el código en el sistema, los beneficiarios pueden seleccionar las opciones de saqueo y recoger sus pagos en los puntos elegidos.

El Ingreso Solidario de Colombia va a proveer beneficios a millones de beneficiarios, incluyendo tres millones de hogares que nunca han recibido pagos sociales. Los beneficiarios fueron identificados a través del registro social y las bases de datos de diferentes ministerios. Además, el Gobierno cruzó informaciones con las instituciones financieras para identificar a los beneficiarios y a sus cuentas bancarias activas.

El Gobierno colombiano trabajó junto al Mobile Network Operators (MNO[i]) para asociar potenciales beneficiarios a sus números telefónicos e identificar el tipo de conectividad que tenían. Los beneficiarios que tenían una cuenta bancaria pudieron recibir un SMS informando que sus pagos seria hechos directamente a sus cuentas. Si no tuviesen una cuenta bancaria, ellos recibirían un SMS con distintas instrucciones dependiendo de su nivel de conectividad (bajar una aplicación o usar una tecnología USSD) para abrir una cuenta.

Esto solo fue posible porque Colombia implementó un proceso simplificado de diligencia al consumidor, permitiendo que sus beneficiarios abran cuentas bancarias de forma remota con informaciones básicas. El Gobierno también asignó sucursales específicas de agencias bancarias según la localidad de los beneficiarios y la capacidad del proveedor, evitado problemas de liquidez y aglomeraciones.

Un importante aspecto de la implementación de estos programas es que el Gobierno es responsable por identificar los beneficiarios. En muchos países las personas elegibles tienen que aplicar para obtener el beneficio y tener sus aplicaciones asistidas antes de recibir sus pagos.

Jordania tuvo un enfoque parecido con el de Colombia, apalancando el sistema de pagos que ya existía. Los beneficiarios fueron seleccionados por medio de la base de datos del Fondo de Asistencia Nacional (NAF, en inglés) en el cual identificaron los beneficiarios para el Takaful Cash Transfer y, más recientemente, el programa de compensación “Subsidio del Pan” (Bread Subsidy). La base de datos NAF es actualizada frecuentemente con las informaciones de distintos ministerios.

Los beneficiarios seleccionados reciben un mensaje para elegir un proveedor o para abrir una cuenta bancaria y así poder recibir sus pagos. Los proveedores también son notificados cuando elegidos por los beneficiarios para dar asistencia al abrir o operar sus cuentas. Nuevamente el Gobierno simplificó las exigencias para la apertura remota de cuentas.

 

Lecciones aprendidas

Todos estos casos presentan abordajes interesantes para la emergencia de la COVID-19, resaltando factores cruciales para el éxito de las entregas de pagos en contextos de emergencia. La cooperación entre los sectores públicos y privados, especialmente entre agencias gubernamentales e instituciones financieras, fueron claves para identificar embotellamientos y operacionalizar todo el sistema de pagos G2P.

La colaboración efectiva también puede expandirse para alcanzar redes de distribución y soporte de pagos cuando los beneficiarios son identificados. No obstante, bases de datos y registros públicos conectados y actualizados son cruciales para el alcance adecuado y pueden asistir la comunicación con los beneficiarios. El uso de la tecnología móvil también se probó ser esencial junto con los soportes para las operaciones de retiro de efectivo que incluyen la facilitación de los procesos y regulaciones financieras, asegurando la liquidez y las operaciones durante la crisis.

Para garantizar que los objetivos de los programas sean alcanzados, es importante disponer al beneficiario opciones y conveniencias. Además, los Gobiernos deben desarrollar estrategias de largo plazo para integrar infraestructuras de pagos y permitir la operación simultanea de múltiplos programas, asegurando una mayor eficiencia en contextos de normalidad y de emergencia.

 

El webinario fue encerrado con una sección de preguntas y respuestas, accesible aquí. También puedes sumarte a la discusión aquí.

 

Este postaje es parte de la serie de webinarios sobre Respuestas de protección social frente a la COVID-19. Esta serie es parte de un esfuerzo conjunto iniciado por el IPC-IGGIZ por parte del Ministerio Federal Alemán de Cooperación y Desarrollo Económico (BMZ) y del Departamento de Relaciones Exteriores y Comercio del Gobierno de Australia (DFAT), en colaboración con la plataforma socialprotection.org y en cooperación con asociados de distintas organizaciones. Súmate a nuestra comunidad en línea ''Social protection responses to COVID-10 [Task force]" para aprender más sobre esta iniciativa y futuros webinarios.

 

[i] Los sistemas Mobile Point of Sale (mPOS) son aparatos móviles Wireless que conducen transacciones financieras usando aplicaciones móviles y funcionan como lectores de tarjetas de débito y crédito.

 

Traducido del inglés por Ana Luisa Farias

 

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