La ampliación de las transferencias monetarias y sus desafíos en Chile: el Ingreso Ético Familiar

En la última década, Chile ha despertado mucho interés por sus innovadoras políticas y programas de protección social, tales como el sistema Chile Solidario para la reducción de la pobreza extrema (lanzado en 2002), el Plan de Acceso Universal con Garantías Explícitas (AUGE) para el acceso a las prestaciones en salud (2004), la Pensión Básica Solidaria (PBS) —como parte de la reforma previsional (2008)— y el sistema de protección a la infancia, Chile Crece Contigo (2006) (Robles, 2011). Estos programas fueron impulsados por el gobierno de centro-izquierda de la Concertación de Partidos por la Democracia, que gobernó el país desde el retorno a la democracia en 1990 hasta el año 2010. Con la llegada de Sebastián Piñera a la presidencia de Chile en marzo de 2010, el nuevo gobierno de centro-derecha de la Coalición por el Cambio prometió mantener, expandir y transparentar el sistema de protección social existente en Chile, con miras a superar la extrema pobreza extrema antes de 2014 y la pobreza antes de 2018. Entre las medidas más significativas del nuevo gobierno está la creación del Ministerio de Desarrollo Social, que remplaza al antiguo Ministerio de Planificación, la revisión de la Ficha de Protección Social utilizada para seleccionar las familias beneficiarias de los programas de protección social y el lanzamiento del Ingreso Ético Familiar (IEF), programa que remplazará a Chile Solidario y que consiste en un amplio conjunto de transferencias monetarias —condicionadas y no condicionadas— para los más pobres, así como para algunos sectores vulnerables, aunque no extremadamente pobres. Este Policy Research Brief pretende dar a conocer el IEF, destacando sus innovaciones respecto al Chile Solidario, así como sus alcances, limitaciones y desafíos.